MISERICORDIA, DIOS MÍO, POR TU BONDAD, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad en tu presencia. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. Líbrame de la sangre, oh, Dios, Dios, Salvador mío, y cantará mi lengua tu justicia. SALMO 50