26/6/26

JESÚS SE CONVIRTIÓ EN "LEPROSO" PARA PURIFICARNOS. Un espléndido comentario existencial a este evangelio es la célebre experiencia de san Francisco de Asís (…) En aquellos leprosos, que Francisco encontró cuando todavía estaba «en pecados» —como él dice—, Jesús estaba presente, y cuando Francisco se acercó a uno de ellos, y, venciendo la repugnancia que sentía, lo abrazó. (Benedicto XVI)