19/6/26

ENFOCADOS A LA META - «Señor, tú nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (san Agustín). La inquietud es la señal de que nuestro corazón no se mueve al azar, de forma desordenada, sin un fin o una meta, sino que está orientado hacia su destino último, el de «volver a casa». (León XIV)