27/6/26

9. Permanezcamos siempre en profunda unión con Dios, y especialmente en el silencio de la noche, tal como nuestra Madre, que oraba como “un centinela que espera la aurora de Dios en su alma”. Así, nuestra vida se convertirá en un instrumento de misericordia y consuelo, capaz de anunciar Evangelio con audacia y con dulzura. - “Liderar cuidando”