8. En conclusión, este último periodo igualmente está marcado por el ajetreo político y por una cierta hostilidad con la autoridad civil. Sin embargo, se observa que los envites no son tanto contra ellas como por el hecho de que la administración pública está en bancarrota y no llegan las partidas para las casas de caridad, pero tampoco para hospitales y escuelas. Especialmente esta pugna por la justicia se observa en la Casa de Misericordia del Jesús. Por otra parte, las guerras carlistas (1872) asestan refriegas y escaramuzas en la población. Especialmente hostigada será la zona de Tarragona, hasta el punto de que en 1873 se tiene que suprimir el colegio de Mora de Ebro. – Con los alcaldes de Vinaroz se mantiene un particular pulso. No tanto porque en este periodo la autoridad civil se muestra tan hostil como en el periodo de 1869 a 1871, sino posiblemente por su singular visión de las religiosas, a quienes tratan como a sus subordinadas y de las que disponen sin contar con nadie. María Rosa les sitúa en el puesto que les corresponde y no deja que sean atropellados los derechos de las religiosas. En este periodo pasaron penurias económicas. Fue también un periodo de intenso trabajo con el traslado de los hospitales de un lado para otro y, por último, con la puesta en marcha de la escuela de Benicarló.