8. Así mismo, por un comunicado de don Francisco Ruiz, alcalde de Castellón a la junta de beneficencia, sabemos que en septiembre de 1859 se incorporaron dos hermanas, más probable para hacerse cargo de una escuela que comienza a funcionar en los bajos del edificio. Puesto que no se había cursado una petición explícita por parte del ayuntamiento, da la impresión de que la apertura de un espacio para la enseñanza parte de la iniciativa de María Rosa. Un caso parecido al de Burriana. – De hecho, la comisión nombrada para entrevistarse con el obispo Villamitjana iba con la enmienda de pedir tres hermanas, pero al final, en el convenio se aprueba un número total de cuatro. Igualmente, la idea inicial que se expresa en la deliberación de la junta municipal es que se ocupen del hospital, pero no se indica nada de la escuela. Así se lee en el acta del 8 de noviembre de 1866: “por el presidente se manifestó la gran necesidad que se observa en el hospital de esta villa de mejorar en cuanto sea posible la asistencia y cuidado de los pobres enfermos que en el mismo se albergan”. – En cambio, cuando A. Sinués transcribe la entrevista personal con don Pascual Peris, administrador del hospital, y demás señores, entrecomilla las indicaciones de María Rosa que él sustrae del acta: “propuso el plan de obras que se tenían que realizar, tanto en los locales destinados a os enfermos como en los que habían de alojarse las Hermanas, acordándose asimismo “la adquisición de diferentes enseres y objetos, para que la instalación del Hospital resultase digna y decorosa” y no olvidando “la habilitación de un local destinado a escuela de niñas”.