16/6/26

7. Es decir, la aportación propia vocacional-carismática, en este caso de las religiosas, es lo que la junta entiende por perfeccionar la asistencia que ya están prestando otros. Para ellas no se trata de un trabajo, sino de una misión. Y esto, según se desprende del texto, es un plus cualitativo requerido para una humanidad doliente, que no solo necesita asistencia sanitaria en la enfermedad. Pero además el documento sostiene que las hermanas se encargarán de la administración del establecimiento. En consecuencia, no van a trabajar solo allí, sino que vivirán allí, y esto, indirectamente, marcará el lugar con todo lo demás propio del Instituto. Esto es, su presencia configurará el lugar.