29/6/26

4. Su presencia fluía y circulaba con un único propósito: aliviar el dolor de los enfermos, amarlos y restaurar su dignidad de hijos de Dios desde el corazón. “He escuchado su clamor” (Éx. 3:7), Dios oye los llantos, tiembla por dentro y nos llama a participar en su compasión” (Los pobres y la tierra claman consuelo. LOS MÁS DESFAVORECIDOS (Sandra Dos Reis - Brasil)