3. También las condiciones laborales y la remuneración podían cambiar de una provincia a otra, de una empresa a otra, pues no estaba homogeneizado y no existía un salario mínimo estipulado. La bonificación, como hemos indicado, podía bonificarse con dinero, pero también con especies o, simplemente se pagaba con la manutención y la dotación de algún habitáculo. Consultando diferentes estudios sobre el tema, y para que nos podamos hacer una idea, la media salarial de una mujer en una fábrica como La España industrial rondaba entre 5 y 6 reales, y la de un hombre entre 7 y 10. Los gastos de consumo diario de una mujer se estiman en unos 3,5 reales, y los de un varón entre los 5 y los 6 reales de vellón.