10. Concluyendo, en correspondencia con la mentalidad bíblica, san Vicente de Paúl y la primera Regla Común de las Hermanas de la Consolación ofrecen pistas sobre una forma de habitar coherente con la vocación apostólica: tendrán por monasterio los establecimientos de los pobres. En este sentido, la forma de vivir y el dónde se vive expresa la dimensión social inherente a la identidad. Ahora bien, todavía existe una nota carismática que es conveniente reseñar, pues el verbo consolar en el AT en muchas ocasiones se halla asociado a la fórmula de asistencia: “yo estoy contigo”. – De este modo, queda patente que lo que consuela es la relación, la cercanía. Consolar es sinónimo de “acompañar”, de “estar al lado”, de “aproximarse”. En este sentido, “habitar”, “irse a vivir”, “acampar” es la señal definitiva de la superación de esa distancia, ya que no se trata de una acción puntual, sino de optar por hacerse cercanía constante en medio de la humanidad doliente. Por esta razón, consolar tiene que ver con una forma de habitar y no es indiferente el lugar donde se acampa.