6. Nos preguntamos; ¿Quién soy yo para ser brillante, llena de dicha, con talento, fabulosa? Pero la pregunta debe ser: ¿Quién eres tú para no serlo? Eres una hija de Dios. Que juegues a ser pequeña no le sirve de nada al mundo. No hay nada valioso en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. – SER LUZ CON ÉL.