EL HIJO DEL HOMBRE NO VINO PARA SER SERVIDO, SINO PARA SERVIR Y DAR LA VIDA. Dios no actúa como un amo, sino que ama sin medida. No manifiesta su omnipotencia en el castigo, sino en la misericordia y en el perdón. Comprender todo esto significa entrar en el misterio de la salvación. (Benedicto XVI)