5. También en el testimonio de los reclusos, la reflexión no deja de golpear las conciencias al reconocer que la prisión los obliga a confrontarse con la propia conciencia, por el dolor y el sufrimiento causado por sus acciones. Aunque sin duda, "gracias a la guía del capellán y de quienes nos ayudan espiritualmente", se puede descubrir que es posible cambiar, pedir perdón y volver a creer en ellos mismos.