11/4/26

4. "¡Nunca más la guerra!"Los conflictos actuales son numerosos, pero no nuevos. Por ello, las palabras de los Papas sobre las guerras adquieren una relevancia renovada, aunque dramática. León XIV recuerda las de San Juan Pablo II en el contexto de la crisis de Irak de 2003, en la que el Papa Wojtyła, rememorando otra experiencia directa de conflicto, la de la Segunda Guerra Mundial, exhortó especialmente a los jóvenes a decir, como San Pablo VI en su primera visita a las Naciones Unidas : «¡Nunca más la guerra!».¡Debemos hacer todo lo posible. Sabemos muy bien que no es posible la paz a toda costa. Pero todos sabemos cuán grande es esta responsabilidad. Lejos de ser un acto puramente pasivo, la oración, reflexiona el Papa, «nos educa para actuar», uniendo las «limitadas posibilidades humanas» con las «infinitas posibilidades de Dios». Así, pensamientos, palabras y acciones desintegran el mal, poniéndose al servicio del Reino celestial.Un Reino en el que no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal, ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón. Tenemos en esto una barrera contra ese delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo a nuestro alrededor. Los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados. Incluso el Santo Nombre de Dios ―el Dios de la vida― es arrastrado en discursos de muerte.."Basta ya de idolatría de uno mismo y del dinero"Del sueño de un mundo "de hermanos y hermanas con un solo Padre en el cielo", la realidad se transforma en una "pesadilla" poblada de enemigos y amenazas, en lugar de "llamadas a escuchar y a encontrarse".