PARA QUE DONDE YO ESTOY ESTÉIS TAMBIEN VOSOTROS - Jesús ve la tribulación de los discípulos, ve su miedo de ser abandonados, precisamente como nos sucede a nosotros cuando nos vemos obligados a separarnos de alguien a quien queremos. Y entonces dice: «Me voy a prepararos un lugar […] para que donde estoy yo estéis también vosotros» (vv. 2-3). Jesús usa la imagen familiar de la casa, un lugar de relaciones y de intimidad. En la casa del Padre – dice a sus amigos y a cada uno de nosotros – hay espacio para ti, (…) serás acogido para siempre con el calor de un abrazo, y yo estoy en el Cielo preparándote un lugar. (Francisco)