6/4/26

“LAS MUJERES CORRIERON A ANUNCIAR LA RESURRECCIÓN A LOS DISCÍPULOS” Las mujeres que corrieron hacia el sepulcro de Jesús a primeras horas del domingo iban movidas por su fe en la promesa de Jesús: «Al tercer día resucitaré». Les bastó comprobar que el sepulcro estaba vacío para conmoverse profundamente y llenarse de alegría. Para su creencia no hacía falta más. Lo anterior, no obstante, mereció el mayor de los premios, porque Jesús mismo les salió al paso en su correr y así fortificó su certidumbre. El saludo consistió en un verdadero mandato: «Alegraos». Lo reconocieron al momento y se postraron en adoración, abrazando los pies del que fue un cadáver pleno de los signos de haber sufrido lo indecible y ser traspasado por los clavos que lo ajustaron a la cruz. Pero Jesús no era ya un muerto, sino una humanidad de cuerpo y alma glorificados, sin necesidad de zonas geográficas para cobijarse y fuente de gozo para los creyentes, como lo eran aquellas dichosas mujeres. En sus mentes se grabó de manera indeleble la razón o recado que les encargó el Maestro: «Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán». Las mensajeras cumplieron de muy buen grado con su misión. (Vito T. Gómez García)