EL AMOR DE DIOS ES TOTAL. Su amor se hace real en la entrega de Jesús, de su Hijo. No es un amor vacío o aparente. Está cargado de verdad, quiere tanto que da la vida, ama tanto que salva a todos los hombres. No ha venido a juzgar sino a salvar, no ha venido a llevar cuentas del mal sino a perdonar, no ha venido a expulsar o excluir sino acoger a los hombres y mujeres de este mundo. Esto necesita de nosotros una respuesta. Este amor nos pide una respuesta de amor grande también a nosotros. A veces nuestra respuesta es optar por la tiniebla, mirar la oscuridad, dejar de lado al que tanto nos ama. Nuestras respuestas, hecha obras, deben ser las obras de la luz, de aquello que ilumina el mundo, que lo transforma. El amor de Dios mueve el mundo, crea, acoge, transforma, cambia el corazón, nos hace hombres y mujeres nuevos, levanta de la caídas, cura nuestras dolencias, nos mueve a arriesgar, nos llena de libertad, nos invita a una alianza nueva, da la vida por cada uno de nosotros... es un amor verdadero, que nos conoce por nuestro nombre, que no es imposición sino propuesta, que se entristece al ser rechazado pero que sigue esperando la respuesta... así es el amor de Dios, el amor verdadero, un amor pleno. #BNdiaria