«De lo que ha visto y oído da testimonio». No nos lo han contado, no es un discurso aprendido que debamos repetir. Nos urge dar testimonio de aquellas maravillas que hemos visto a Dios hacer en nuestras vidas. Creemos en el Hijo y, por tanto, poseemos la Vida Eterna y, al mismo tiempo, somos testimonio para el mundo. TERESA CADARSO