8. No hay valor que no se plasme en una forma de estar en la vida, en un hacer y en un quehacer. No hay valor sin testimonio. Se trata de profesar los valores. Por eso es tan difícil para algunos vivir sometidos a un sistema cuyos principios prácticos están en contra de los valores interiorizados. Así puede darse en muchos profesionales hoy. El sujeto se siente elemento de un engranaje y no partícipe creativo. Es solo mano de obra o gandor de un necesario sustento. Los valores necesitan su ejercicio cotidiano, no viven aislados ni presentes solo en determinados espacios o tiempos del vivir. - VALORES Y ACCIÓN