8. El anuncio de la salvación se hace Iglesia - La palabra del Señor “es para nosotros Evangelio, y no tenemos nada mejor para anunciar al mundo y a través de nuestro testimonio, el anuncio de la salvación se hace gesto, se hace servicio, se hace perdón; en una palabra, se hace Iglesia”. Como enseñaba el Papa Francisco, “verdaderamente «la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús»”, afirma León XIV citando la Evangelii Gaudium. Y observa: Al mismo tiempo, cuando compartimos esta alegría, percibimos aún mejor el riesgo de «una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor» (Ibíd., 2). Ante tal cerrazón, es precisamente el amor del Señor el que sostiene nuestro compromiso, especialmente al servicio de la justicia y de la solidaridad.