17/4/26

6. UN INSTANTE PARA DESTRUIR, UNA VIDA PARA RECONSTRUIR - En este sentido, el Santo Padre expresó su gratitud por la labor “inmensa, invisible, cotidiana” que llevan a cabo todas aquellas personas —en particular las mujeres, laicas y religiosas— que atienden a las personas traumatizadas por la violencia, como recordó la hermana Carine Tangiri Mangu en su testimonio ante el Papa, tras haber sido secuestrada durante tres días en noviembre del año pasado. Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin. Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en “U” —la conversión— que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana. Denunciando que “el mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores” León XIV evidenció cómo “se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar”. Mirémonos a los ojos – instó - ¡ya somos este pueblo inmenso!"