18/4/26

4. Se dirige a los padres y a las madres que cuidan a sus familias; se dirige a los pastores de la Iglesia, que velan por la grey del Señor; se dirige a quienes tienen la responsabilidad social y política de atender al pueblo y mirar por su bien. Cristo dirige esta pregunta a los poderosos y a los débiles, a los ricos y a los pobres, a los jóvenes y a los ancianos, porque todos tenemos hambre por igual. A continuación, indicó que este grave problema se resuelve “bendiciendo la poca comida que hay y repartiéndola entre todos los que tienen hambre”, se resuelve con el “compartir”. ¡He aquí el milagro! Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da.