24/4/26

4. “Las Escrituras que acabamos de escuchar nos interpelan, preguntándonos a cada uno de nosotros “si sabemos” y “cómo” leemos las páginas bíblicas que hoy compartimos”, expresa el Pontífice abriendo su reflexión. Se trata – puntualiza – de una invitación tan seria como providencial, porque nos prepara para leer juntos el libro de la historia, es decir, las páginas de nuestra vida, que Dios sigue inspirando con su sabiduría. - Felipe, relata el Papa, viendo que aquel peregrino, un eunuco de la reina de Etiopía, leía las Escrituras, le pregunta si comprendía lo que estaba leyendo. Y el viajero le responde: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?” Su pregunta - observa el Santo Padre - se convierte así no sólo en una apelación a la verdad, sino en una expresión de curiosidad. - León nota que este hombre tiene inteligencia y cultura y lo demuestra tanto en el trabajo como en la oración, “pero no es plenamente libre”. Y esta condición está grabada dolorosamente en su cuerpo ya que “no puede generar vida, todas sus energías están al servicio de un poder que lo controla y lo domina”.