2. EL ESCENARIO en el que Jesús pronuncia estas palabras es el Templo de Jerusalén durante el invierno, específicamente en la Fiesta de la Dedicación (Juan 10:22). Esta fiesta celebraba la recuperación y purificación del Templo tras la revuelta de los Macabeos contra el tirano Antíoco IV, quien había profanado el lugar sagrado.