24/5/26

7. Peor suerte corrió en la vida Mary Ward. Tras ingresar en un convento claustral, orientada por su director, regresa a Inglaterra, su país natal, y comienza una intensa actividad apostólica para animar la fe de los católicos hostigados por las luchas de religión en aquel país. Además, despliega una frenética actividad caritativa que le valió la cárcel y la condena a muerte, aunque en esta ocasión logró salvar su vida. poco a poco su manera de comprenderse como religiosa y como mujer tuvo acogida en otras que siguieron sus pasos y en 1609 funda la primera comunidad dedicada a la educación. Se suceden nuevas fundaciones hasta que en 1615 deciden dar el paso definitivo para ser aprobadas por la Iglesia. Con gran intuición escribe en la Ratio Institutionis: - Puesto que la triste situación de Inglaterra, nuestra patria, necesita en grado sumo obreros espirituales, y puesto que ya trabajan allí celosos sacerdotes apostólico, seculares y religiosos, parece que también el sexo femenino pueda y deba hacer, a su modo, alguna cosa extraordinaria en este tiempo de universal necesidad espiritual... para salvar a los hombres de caer en la herejía y en el vicio. - Sin embargo, ni la sociedad ni la Iglesia estaban preparadas para comprender la clarividencia de esta gran mujer y su profundo sentido espiritual. En vida sufrió lo indecible y las Damas inglesas, o jesuitinas, tuvieron que esperar mucho tiempo para ver el sueño de su fundadora realizado, ya que ella murió en la más absoluta ignominia.