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6. No mucho mejor fue Ángela Mérici (1474-1540) y a Mary Ward (1585-1645). La primera en plena eclosión renacentista se lanzó a la calle llevando una vida intensa de caridad hacia los más desfavorecidos, recuperando así el apostolado femenino. En 1535 fundó la Compañía de Santa Úrsula, cuyo objetivo era trabajar a favor de los necesitados, así como dedicarse a la instrucción de la sociedad a través de la educación de las niñas. Para ello eliminó la clausura, el hábito y los votos canónicos. - Santa Ángela Mérici dio una inesperada y revolucionaria alternativa al destino tradicional que le esperaba a la mujer de su tiempo: o madre de familia o monja enclaustrada. A esta alternativa le añadió ella un tercer elemento: vivir en medio del mundo, como mujer emancipada, dueña de su propio destino de mujer y de cristiana, entregada a la actividad apostólica directa. - Aunque la Congregación fue aprobada por Paulo III en la bula Regimini Universalis Ecclesiae (1544), la contitución pastoral de Pio V Circa pastoralis (1566), las enclaustró nuevamente. Ángela Mérici en vida no vio su sueño truncado, ya que las hostilidades hacia las ursulinas se produjeron cinco años después de su muerte y tan solo veintiséis después su enclaustramiento.