2. a) ¡Al fin reconocidas como vida religiosa! - Sería injusto comenzarla historia de la vida religiosa apostólica femenina en el siglo XIX. Para comprender la importancia de este hecho debemos remontarnos a los orígenes del cristianismo. Tanto los Evangelios como otros escritos del Nuevo Testamento dan habida cuenta de la importancia de las mujeres en los principios del movimiento cristiano. También la literatura apócrifa registra algunas tradiciones que van en línea de los escritos neotestamentarios. Es más, historiadores romanos como Celso arremeten contra el cristianismo tildándole despectivamente de ser una religión de pobres, niños y mujeres. Lo que constituye una prueba indirecta de lo que estamos afirmando. Probablemente empujado por el reconocimiento de la Iglesia a partir del edicto de Constantino, aunque ya se observa esta tendencia en los escritos del siglo II, la mujer pierde protagonismo y el cristianismo se adapta a los modelos culturales de la sociedad vigente.