11/9/18

Me fijo demasiado en mis bajezas y olvido tu presencia luminosa, tu palabra de fuego que me asiste, tu plan de amor, que hacia el perdón convoca. No cambiaré jamás y aún me quieres con mi carácter y alma tempestuosa, para que así, los prados que florezcan a mi paso, presientan que es tu obra. Todo esto sé; pero lo olvido pronto ante el espejo que consulto a solas. Rómpelo de una vez. Que yo te mire, por encima de mí, en todas las cosas. (Luis Carlos Flores Mateos, SJ)

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