11/6/17

Un poema de KABIR





No comprendo cómo el ser humano,
tomando un poco de barro que le regala la tierra, 
construye una casa y acaba gritando:
¡Es mía!
Los Vedas y el Corán se equivocan, oh hermano,
y causan confusión en tu alma.
Recógete únicamente por unos instantes
y el Señor Dios se hará presente.
Desgraciado de ti, sondea cada día tu corazón
y acaba ya con tus correrías incesantes.
Este mundo es semejante a la feria de un pueblo
donde nada viene en tu ayuda.
Aprendes un montón de mentiras,
disfrutas con ellas
y parloteas sin cesar por doquier.
Sólo el Señor es Verdad,
el Creador está en su creación,
no en un ídolo remilgado.
Un río en medio del cielo,
allí es donde Él se baña.
Medita sobre Él sin cesar
y tu mirada lo reconocerá
presente en todas partes.
Él mismo es el fuego, Él es también el viento.
Si el maestro es quien prende el fuego,
¿quién me podrá salvar?
¿Acaso puede mi cuerpo dejar de quemar
cuando invoco el Nombre de Rama?
Todo mi ser está absorbido en su Nombre.
Esta casa que arde, ¿a quién pertenece?
¿Quién es el siniestrado?
Cuando me hayas liberado.
¿a dónde me conducirás?
Dime, ¿qué Paraíso será
el que reciba de tu gracia?
Si me consideras diferente de Ti mismo,
explícame en qué puede consistir la Liberación.
Pero si Tú moras en todos los seres,
entonces, ¿por qué me confundes?
Quien distingue entre Salvador y salvado
no conoce todavía la realidad.
Pero cuando contempla a Rama
en todos los seres,
entonces halla el reposo el alma.

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